La ruta de la seda era una red de rutas comerciales entre Asia y Europa que se extendía desde Chang'an en China, Antioquía en Siria y Constantinopla a las puertas de Europa y que llegaba hasta los reinos hispánicos en el siglo XV. El término "ruta de la seda" fue creado por el geógrafo alemánFerdinand Freiherr von Richthofen, quien lo introdujo en su obra Viejas y nuevas aproximaciones a la Ruta de la seda, en 1877. Debe su nombre a la mercancía más prestigiosa que circulaba en ella, la seda, cuya elaboración era un secreto que sólo los chinos conocían. Los romanos se convirtieron en grandes aficionados de este tejido, tras conocerlo antes del comienzo de nuestra era a través de los partos, quienes estaban al tanto de su comercio. Muchos productos transitaban estas rutas: piedras y metales preciosos, telas de lana o de lino, ámbar, marfil, laca, especias, vidrio, materiales manufacturados, coral, etc.
HISTORIA
El prehistoriador André Leroi-Gourhan considera esta ruta como un espacio de intercambios activo desde el Paleolítico. Heredera de la ruta de Jade, cuyos restos se remontan desde hace 7000 años, sin embargo no se menciona en las crónicas chinas hasta el siglo II a. C.
Este itinerario sería el resultado de la curiosidad del emperador chino Wu de la dinastía Han por los pueblos civilizados lejanos, que se decía que habitaban en las regiones occidentales más allá de las tribus bárbaras.
Este itinerario sería el resultado de la curiosidad del emperador chino Wu de la dinastía Han por los pueblos civilizados lejanos, que se decía que habitaban en las regiones occidentales más allá de las tribus bárbaras.
Los griegos, y luego los romanos, comenzaron a hablar del «país de los Seres» desde el siglo IV a. C.para designar a China. Hacia el comienzo de la era cristiana, los romanos se vuelven grandes amantes de la seda después de haberla adquirida a los partos, que estaban entonces organizando este comercio. Muchos otros productos viajaban por estas rutas: piedras preciosas, porcelana, lana o lino, jade, ámbar, marfil, laca, especias, vidrio, coral, metales preciosos y armas, etc.
Los sogdianos, originarios de la actual Uzbekistán, aseguraron entre los siglos VI y VIII la mayor parte del comercio entre China y Occidente. Políglotas, proporcionaron muchos espías, traductores o agentes diplomáticos a cualquier persona que quisiera emplearlos. Maestros de la Transoxiana, percibirieron muchos impuestos que enriquecieron las prestigiosas ciudades de Samarcanda y Bujara. También contribuyeron a la difusión de religiones como el nestorianismo o el maniqueísmo.
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